Desde que estaba en el instituto, siempre me ha interesado el ámbito sanitario. En la universidad probé un par de caminos diferentes, pero nunca llegué a decidirme por ninguno. Tuve varios trabajos mientras buscaba mi camino profesional y pude comprobar lo mucho que la fisioterapia puede cambiar la vida de algunas personas. Decidí cursar un posgrado, y mis prácticas clínicas me brindaron la oportunidad de trabajar con una población de pacientes muy diversa —personas con trastornos neurológicos, mareos y trastornos del equilibrio, y afecciones ortopédicas— y me encantó. Ahora tengo la oportunidad de trabajar en nuestra clínica de fisioterapia ambulatoria, así como en nuestro Centro de Esclerosis Múltiple, ayudando a personas que se enfrentan a retos tanto sencillos como complejos en cuanto a su actividad y movilidad. Lo que más me gusta es demostrarle a alguien que tiene la capacidad de hacer algo que pensaba que no podría hacer.